
Comprender cómo funciona un espacio es el primer paso para transformarlo con sentido. En este proyecto, el objetivo no era únicamente renovar la vivienda, sino reorganizarla para que respondiera de forma más natural a la manera en que sus propietarios la habitan.
La intervención se centró principalmente en la zona de día, replanteando completamente su distribución para crear un gran espacio de convivencia familiar. La antigua cocina cedió su lugar al comedor, una ubicación que parecía destinada a ello desde el principio, gracias a su relación directa con la terraza y a la luz natural que recibe durante gran parte del día.
La nueva cocina pasó a ocupar la posición de bienvenida al hogar. Una decisión que fue posible gracias a la proximidad de un antiguo baño, permitiendo trasladar todas las instalaciones sin comprometer la funcionalidad de la vivienda. El resultado es una distribución más lógica, fluida y coherente, donde cada espacio ocupa el lugar que siempre debió tener.
La reforma se completó con la renovación integral de los baños y dormitorios, apostando por una paleta de materiales neutros y atemporales. Maderas naturales, tonos suaves y texturas cálidas construyen una base serena y duradera, capaz de evolucionar con el paso del tiempo mediante pequeños gestos, como los textiles, la iluminación o las piezas personales que incorporan quienes la habitan.
Porque los espacios más equilibrados son aquellos que no siguen tendencias, sino que acompañan la vida de las personas de forma natural.
Construction © Grup Osona 2000










